Tras la segunda Guerra Mundial se dio el gran desarrollo del cine de animación, que consolidó totalmente con los largometrajes de Disney y los cortometrajes de la Warner Bros.
La vida del cine de animación se mantuvo, a pesar de la influencia de la televisión, trasladándose a otros canales de distribución, y los cortometrajes animados desaparecieron de los cines, salvo los grandes largometrajes de Disney, que hasta la última década del siglo XX, fue reticente a cambiar los cines por otros canales de distribución como el vídeo o más tarde el DVD. Sin embargo, al cine de animación prosperó, se tecnificó y se especializó, fundamentalmente en los festivales de cine y el la televisión. En Estados Unidos, Hanna-Barbera dominó la animación para televisión y Disney la animación para cine.
